OPINIÓN

El progreso no entiende de resistencias

Columna Sin Nombre

Zaira Rosas

Hay una frase que erróneamente se atribuye a Albert Einstein, donde se dice que la locura es hacer lo mismo esperando resultados distintos, sin embargo, algo por lo que siempre abogó el reconocido científico fue por la innovación y la creatividad, experimentar con nuevas formas para llegar a grandes descubrimientos. Estas características son fundamentales para el desarrollo, ya sea de una civilización, de grandes descubrimientos o a manera personal. 

El innovar requiere de una transformación constante, de atreverse a cambiar, por mucho que esto pueda parecer complicado, es por ello que hoy compruebo que el progreso no entiende de resistencias y tampoco de miedo, porque cuando estos últimos van por delante, es imposible avanzar, el miedo te frena y caer en la rutina haciendo lo mismo, por muy funcional que parezca, es quedarse estancado sin posibilidad de nuevos descubrimientos. 

En pleno siglo XXI aún hay mucha resistencia a cambios, desde lo más básico como el desarrollo de propuestas sociales, cambios en el espacio físico, hasta la resistencia a movimientos que buscan transformar la cultura e ideología con la que durante generaciones nos hemos manejado. Esto último nos enseña que por mucho que nuestros estándares prevalezcan bajo ciertos patrones, ello no significa que sean los únicos o que no haya alternativas bajo las cuáles podamos funcionar. 

Para lograr una transformación verdadera es fundamental romper los esquemas tradicionales, abrir la mente, reaprender nuestras formas de vincularnos y desprendernos de todo juicio y/o etiqueta. Las etiquetas pueden funcionarnos para nombrar, pero si no tenemos disposición al cambio, difícilmente podremos prevalecer con la mutación inminente del entorno. El medio ambiente está en movimiento de manera ineludible, las especies con las que nos vinculamos de igual forma van adaptándose a nuevas circunstancias, no obstante, como humanidad a veces nos resulta complicado entender que de igual forma somos parte de esos cambios y es justo cuando se presenta esta renuencia a lo diferente que también llega el estancamiento. 

Una manera ideal de comenzar a derribar barreras mentales e incluso desarrollar nuevas conexiones neuronales, es a través del fortalecimiento de nuestra neuroplasticidad. Esto se da cuando nos permitimos salir de la rutina, hacemos actividades fuera de lo común en nuestro día a día e incluso desafiamos nuestros límites físicos y mentales, salir de la zona de confort siempre nos lleva a un punto de crecimiento, a una expansión e incluso mentalmente nos presenta posibilidades en medio de aquello que en otro momento pareciera una imposibilidad. 

Así es la innovación, el desafío de limitantes que busca alternativas y respuestas, donde quizás algo no es posible porque aún nadie se ha atrevido a llegar a esos espacios. El progreso de la humanidad como especie depende de saber adaptarnos, de recordar que somos seres en constante evolución, conectando con otras especies y aprendiendo también del entorno. 

Estas características aplican en todas las materias y espacios, son parte fundamental en lo artístico y científico, pero también en lo personal, por ende si hoy tienes la oportunidad de hacer algo diferente, no te límites, pierde el miedo a encontrar nuevas formas de pensar, de actuar y por ende de innovar. 

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