Darío Pale
Xalapa, Ver.- Con el Miércoles de Ceniza inicia formalmente el tiempo de Cuaresma para la Iglesia Católica, un periodo de reflexión, conversión y preparación espiritual rumbo a la Semana Santa. En este contexto, el vocero de la Arquidiócesis de Xalapa, el padre Juan Beristain de los Santos, hizo un llamado a los fieles a vivir este tiempo “juntos, no solos”, fortaleciendo la fe en la comunidad y renovando la esperanza.
En mensaje dirigido a quienes siguen los medios de la región de Xalapa, el sacerdote destacó que, aunque la fe es una experiencia personal, se vive plenamente en comunidad. Citó a San Agustín para recordar que el ser humano fue creado para Dios y para los demás, y que en esa relación se encuentra la verdadera felicidad.
Poner a Dios en el centro.
El vocero explicó que el Papa ha pedido iniciar este tiempo litúrgico en comunión con toda la Iglesia universal, sin importar lenguas o regiones geográficas, colocando en el centro el misterio de Dios.
“Siempre la gloria de Dios”, subrayó, al señalar que cuando el creyente pone a Dios en el centro de su vida, recibe luz, esperanza, fuerza y buenos sentimientos que impulsan a cambiar y transformar su entorno.
Agregó que, como seres inteligentes y libres, las personas están llamadas a orientar su voluntad hacia el bien, siguiendo el camino que conduce al conocimiento de Dios, a la convivencia fraterna y a la transformación del mundo.
Mensaje para las familias.
Ante las dificultades económicas y sociales que enfrentan muchas familias —como el encarecimiento de la canasta básica, enfermedades y problemas cotidianos— el sacerdote exhortó a no caer en la desesperación.
Pidió retomar gestos sencillos pero significativos: el saludo, el cariño, las palabras de aliento, el uso de un lenguaje respetuoso y la disposición a ayudarse mutuamente. “La unidad es la fuerza”, expresó.
Asimismo, invitó a no considerarse perdidos ni sin valor, recordando que la Cuaresma es un tiempo en el que Dios dice a cada persona: “Tú vales mucho, quiero que florezcas”. Señaló que, aunque en algunos aspectos de la vida se experimente sequedad o desgaste, es posible volver a florecer con la “agua viva” que proviene de Dios.
Recordó también las palabras de Jesús sobre la importancia de la oración en lo secreto: acudir al Padre que ve en lo oculto y recompensa con su gracia.
El significado de la imposición de la ceniza
Sobre el sentido de la imposición de la ceniza, explicó que se trata de un signo con raíces en las Sagradas Escrituras y en la tradición del pueblo judío. En la antigüedad, la ceniza simbolizaba humildad y arrepentimiento, reconociendo la fragilidad humana.
“Nos recuerda que el pecado nos reduce a nada, pero la caridad nos levanta y nos hace grandes”, señaló.
Añadió que en la primera comunidad cristiana este gesto se integró como parte de un proceso de formación y crecimiento en la fe. La ceniza es un signo externo que expresa una disposición interior de conversión, acompañada de prácticas concretas como la oración, las buenas obras, el sacrificio personal y el compartir con los demás.
De esta manera, la Iglesia invita a los fieles a vivir la Cuaresma como un camino de transformación personal y comunitaria, marcado por la esperanza y la renovación espiritual.




